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Guido Andreozzi en exclusiva: “Estoy en mi mejor momento”
El tenista argentino dialogó en exclusiva con Ubitennis.es sobre su presente en el circuito y sus objetivos inmediatos. Por Damián Tiscornia.
Hay ocasiones en las que un tenista que decide retirarse del singles luego centra sus energías en el dobles, al sentir que todavía tiene algo más para dar como profesional. Ejemplo de ello hay en abundancia, incluso en Argentina, el país de nacimiento de nuestro entrevistado: Máximo González y Horacio Zeballos son algunos de ellos.
En este sentido, el caso de Guido Andreozzi es bien particular: como singlista fue un jugador que cuando joven jugaba la mayor parte del tiempo en el circuito Challenger, llegando a ocupar el puesto 70 del ránking mundial en enero del 2019 como mejor ubicación histórica. Sin embargo, la pandemia del Covid 19 provocó que estuviera más de un año fuera de las canchas y en 2022 decidió priorizar el dobles luego de que viera por fuera del puesto 900 en singles.
Pero más allá de que el singles había dejado de ser su prioridad Andreozzi empezó a anotarse para disputar las clasificaciones de los torneos Challenger que jugaba en dobles, en parte por un tema económico para que los ingresos sean mayores. Y a fines del 2022 hubo un torneo que marcó un cierto punto de inflexión en su carrera: el Challenger de Temuco, torneo en el que se consagró campeón y le permitió ascender más de quinientos lugares en el ránking.
“Justo se dio que en una jugué una semana increíble y gané el torneo”, reconoce en la entrevista concedida a Ubitennis.es durante la disputa del Uruguay Open. “Fui jugando cada vez más, mejor y estoy un poquito sorprendido porque no era el objetivo estar donde estoy hoy”, se sincera el jugador nacido en Buenos Aires en agosto de 1991.
Al momento de realizar esta entrevista Andreozzi ocupa el puesto 247 del ránking mundial y esta temporada ha tenido muy buenos resultados en singles: fue finalista del Challenger de Cali, semifinalista en Curitiba y llegó hasta cuartos de final en otros cuatro torneos. Incluso, luego de superar la clasificación en el ATP 250 de Kitzbühel llegó hasta los octavos de final, donde cayó ante su compatriota Tomás Etcheverry.
¿Podría decirse que se encuentra en un mejor momento que cuando centraba todas sus energías en el singles? “Sí, creo que en muchos aspectos estoy mejor”, sostiene. “Me siento jugando muy buen tenis, viendo mejor los partidos, manejando mejor los momentos. Por ahí falta un poco menos de físico, que es normal porque tampoco estoy tan entrenado como para bancarme mucha intensidad y muchos partidos seguidos. Te diría que estoy en mi mejor momento”, resalta.
Lo cierto es que con el ránking que tiene está muy cerca de poder jugar la clasificación del próximo Australian Open, lo que le permitiría sumar un buen premio económico aunque no consiga meterse en el cuadro principal del torneo. “Hoy en día los tenistas las diferencias las hacen en los Grand Slams, así que poder clasificarme a jugar sería una muy buena ayuda para mí”, dice al respecto.
En dobles este año obtuvo muy buenos resultados, habiendo ganado seis títulos en el circuito Challenger y perdido otras tres finales. “Tenía el objetivo de dar un saltito más. Arranqué el año 70, 75 y la intención era instalarme entre los 50 mejores. No se pudo, pero me mantuve ahí”, dice al respecto. “Es un balance bueno, muy bueno”, añade.
Con el buen presente que tiene en singles y los resultados positivos que obtiene en el dobles, ¿cuál de las dos modalidades será su prioridad? “La intensión es sí seguir afianzándome en dobles, seguir mejorando y todo”, dice quien esta semana ocupa el puesto 88 del ránking mundial en dobles. De todas formas, deja la duda: “La verdad que hoy no tengo una prioridad clara”.
De la manera que sea, lo cierto es que Guido Andreozzi es un claro ejemplo de que en el tenis se puede tener una segunda oportunidad si se la sabe aprovechar. Según afirma prefiere ir “paso a paso” y todavía no pensar en los objetivos que se planteará para el 2024. “Cuando termine el año voy a analizar y voy a plantearme bien cómo lo quiero encarar”, sostiene.
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Conocé cómo será el Road to Australia de Buenos Aires
El torneo se disputará sobre pista dura y servirá como preparación para lo que será el primer Grand Slam de la temporada. Por Damián Tiscornia.
Desde la próxima semana Argentina será sede de un torneo exhibición que servirá como preparación para lo que será el Australian Open. El mismo llevará como nombre “Road to Australia” y se disputará sobre pista dura en el Buenos Aires Lawn Tennis de Palermo.
El mismo se disputará del 16 al 20 de diciembre y en él participarán tenistas top de Sudamérica, con la particularidad de que será tanto de hombres como de mujeres. Más allá de su carácter amistoso, servirá para ir preparando la gira que culminará con el primer Grand Slam de la temporada.
El formato de competencia en el caso de los hombres será de round robin, con cuatro grupos de cuatro jugadores cada uno: Grupo Rod Laver, Grupo Sydney, Grupo Melbourne y Grupo Margaret Court, clasificando los primeros de cada grupo a las semifinales.
En la rama femenina, por su parte, serán mucho menos las participantes. Se disputará directamente dos semifinales y luego una final que defina a la campeona del torneo. Juliana Riera, Luisina Giovannini, Antonia Vergara y Ana Sofía Sánchez serán las participantes.
Grupo Rod Laver: Mariano Navone, Thiago Tirante, Cristian Garín y Juan Manuel Cerúndolo.
Grupo Melbourne: Francisco Comesaña, Daniel Vallejo, Emilio Nava y Román Burruchaga.
Grupo Sydney: Sebastián Báez, Camilo Ugo Carabelli, Genaro Olivieri y Agustín Guillén Meza.
Grupo Margaret Court: Cameron Norrie, Hugo Dellien, Tomás Barrios Vera y Facundo Díaz Acosta.
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Marcelo Filippini en exclusiva: “Todo lo que tengo se lo debo al tenis”
El entrenador uruguayo habló en exclusiva con Ubitennis.es, repasando lo que su temporada como entrenador de Tristán Boyer. Por Damián Tiscornia.
Su nombre forma parte de una de las mayores hazañas que registra el tenis uruguayo, cuando en septiembre de 1994 Uruguay le ganó 3 a 2 a Argentina en el Carrasco Lawn Tennis para jugar por un lugar en el repechaje del Grupo Mundial. Formó, además, junto a Diego Pérez parte de una de las mejores generaciones que tuvo el tenis de nuestro país.
Marcelo Filippini está de vuelta en el ruedo, luego de algún tiempo alejado del día a día del tenis tras su retiro como profesional a mediados del año 2000. “Estuve alejado porque mi prioridad era la familia, y el crecimiento de ellos”, dice en relación a sus hijos en una entrevista concedida a Ubitennis.es.
Hace unos años Filippini acompañó a Pablo Cuevas algunas semanas en el circuito, en los que fueron las últimas apariciones del salteño como profesional. Fue ahí donde confiesa que empezó a gestarse éste presente que vive hoy en día. “Me picó el bichito para volver a viajar, mis hijos son más grandes ya, puedo tener más libertad y disponibilidad”, sostiene el nacido en agosto de 1967. “Es algo que me motiva”, recalca.
Esos viajes junto a Cuevas le posibilitaron ser hoy uno de los entrenadores del estadounidense Tristán Boyer, que en 2024 ganó el Uruguay Open en la misma cancha que supo brillar él en su época de jugador. A sus 24 años su pupilo está en esa pelea por terminar de meterse en el top cien del ránking, que le permitiría clasificar directo a los torneos ATP, y dejar un poco de lado el mundo Challenger, aunque sea circunstancialmente.
“Ha sido una muy buena experiencia, en la cual espero que todo lo que aprendió él este año podamos poner en práctica el año que viene”, declara el entrenador sobre lo que fue éste año junto a Boyer. “(Está) creciendo como jugador”, añade quien ha acompañado al estadounidense durante 16 semanas en esta temporada que está culminando.
Boyer finalizó el año con un récord de 5-9 en el circuito ATP, destacándose el haber llegado a la segunda ronda del Australian Open tras superar la clasificación y la segunda ronda alcanzada en los Másters de Indian Wells y Toronto. “Él ha estado madurando, jugamos mucho mejor los torneos grandes que los torneos chicos. Levantamos de nivel”, asegura al respecto quien en agosto de 1990 llegó a ocupar el puesto 30 del ránking mundial.
El regreso de Filippini no se dio sólo como entrenador, sino que también es el actual vicepresidente de la Asociación Uruguaya de Tenis (AUT). “(Tenemos) muchas cosas para hacer en la asociación”, sostiene. “Esperemos que en el 2026 podamos seguir mejorando en el tenis nacional”, se ilusiona quien como jugador ganó cinco títulos ATP (Bastad, Praga, Florencia, Atlanta y St. Polten).
Hoy día en singles Uruguay cuenta con Franco Roncadelli entre los 350 mejores del ranking mundial casi consolidado en el circuito Challenger, y los mellizos Joaquín y Federico Aguilar dando sus primeros pasos en ese mismo circuito. ¿Hasta dónde cree que podrán llegar los tres? “Eso va a depender de ellos. Ya están en etapa profesional, es muy poco lo que puede hacer la asociación”, afirma al respecto el directivo. “(La AUT) se tiene que enfocar más en los chicos que tienen entre 10 y 14 años, que son los futuros tenistas. (…) Estamos enfocados en las edades más tempranas”, subraya.
Para que los niños puedan desarrollar su talento y potenciar sus habilidades la AUT cuenta con el Centro de Desarrollo de tenis en el Parque Rodó, que fue en lo que se transformó la plaza de deportes número 3. “Tener un centro es importantísimo para el desarrollo del tenis nacional”, asegura quien en 1999 llegó a los cuartos de final en Roland Garros.
Es intención de la AUT fomentar la relación con los clubes que se encuentran en el litoral y el resto del interior del país, aunque Filippini por el momento descarta que se construyan nuevos centros de desarrollo fuera de la capital. “(Hay que) ir diversificando centros en el interior para poder formar más chicos de diferentes lados”, sostiene.
Primero fueron quince temporadas como profesional y ahora su etapa como entrenador y directivo de la AUT. Sin dudas, toda una vida ligada al deporte que tanto le dio, adentro y afuera de la cancha. “Soy un agradecido al tenis, todo lo que tengo se lo debo al tenis”, subraya.
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La difícil realidad del tenis en Venezuela
¿Qué tan difícil es para un jugador ser tenista profesional en Venezuela?, ¿qué esfuerzos debe realizar para serlos?, ¿cuánto apoyo reciben? Parte de estas preguntas se intentarán responder en este artículo. Por Damián Tiscornia.
Sabido es que desde hace varios años Venezuela no atraviesa por un buen momento político y social, por distintos motivos que no es el objetivo de este artículo analizar. El tenis, un deporte que requiere invertir mucho dinero para cualquier jugador que desee tener una carrera exitosa como profesional, no está ajeno a esa situación y sufre por ello.
En ese contexto surge una pregunta válida: ¿qué tan difícil y costoso es para un deportista venezolano aspirar a tener una carrera como profesional en el circuito ATP y conseguir recursos para tales fines?, ¿y el tenis social para los aficionados que desean practicarlo de manera amateur? Esta y otras interrogantes se intentarán responder en este informe.
La realidad hoy en día
La crisis por la que atraviesa Venezuela repercutió en la clase media, según dice Luis Contreras, quien desde el 2012 es el presidente de la Federación Venezolana de Tenis. De todas formas, el dirigente asegura que la federación que preside cuenta con alrededor de cuatro mil afiliados que practican tenis en sus varias ramas (tenis y tenis de playa); entre ocho y diez mil personas son las que en total tienen al tenis como uno de los deportes que entrenan socialmente y de manera amateur.
¿Qué tan costoso es practicar tenis en su país? “Cualquier deporte es costoso. El tenis de principiante, de desarrollo, no es más costoso que cualquier otro deporte comparativamente”, dice al respecto Contreras. De todas formas, añade: “El tenis es costoso cuando el muchacho ya empieza a competir, a viajar, con las raquetas, con los zapatos. Eso es lo costoso del tenis”.
Los altos costos que tiene el deporte de competencia, según relata Contreras, lleva a que en la actualidad muchos chicos venezolanos busquen ganar una beca en alguna Universidad de Estados Unidos antes de que pensar en llevar una carrera como profesionales en el circuito ATP. “(Se necesita) una inversión económica muy fuerte y no se tiene el apoyo para poder aventurarse a un tipo de esfuerzo como éste en el tenis profesional”, sostiene.
Ricardo Rodríguez Pace, que es tenista venezolano profesional desde 2010, coincide con Contreras en lo difícil que es para un tenista de su país ser profesional. “En Sudamérica ya es difícil de por sí, pero ser tenista venezolano lo hace el doble de difícil y más para los que están comenzando”, afirma. “En ningún país que no sea el tuyo te ayudan con un wild card para todos estos chicos que están comenzando sus carreras”, agrega.
“Conseguir apoyo en Venezuela es una hazaña. Llevo más de diez años siendo el número 1 del país y aún no consigo empresas y sponsors que se sumen al proyecto”, declara el nacido el 28 de abril de 1993. “Ojalá esto cambie, que las empresas se animen a apoyar a sus tenistas”, lanza a modo de súplica.
Carencias
“Somos el único país de Suramérica que no tiene torneos internacionales, ni junior ni profesionales”, se lamenta Rodríguez Pace. Contreras en cierta forma refuerza lo señalado por quien es embajador de Fila. “Por una sanción que tenemos no podemos hacerlos. Todo esto ha conllevado a que haya bajado el nivel de tenis en Venezuela”.
Esa sanción de la que hace referencia el dirigente podría estar relacionada a lo que denuncia Rodríguez Pace. “No tenemos una federación constituida, por lo que la ITF no nos ha pagado al país los recursos provenientes de Copa Davis, con los que los jugadores del equipo cuentan para seguir viajando”, dice. “(Desde junio del 2021) he jugado tres series de Copa Davis ya y aún no he cobrado”, añade.
Lo denunciado por Rodríguez Pace, sin embargo, en cierta manera contradice lo señalado por Contreras. “(Somos una) federación autosustentable. Tenemos el apoyo del Estado, de las asociaciones, de los padres representantes”, asegura el mandamás. “Nuestra federación no ha parado en todos estos años y seguimos con mayor ímpetu tratando de desarrollar diferentes programas”, recalca más adelante.
Los problemas en las series de Copa Davis parecen no ser sólo de éstos últimos años. En 2017, por ejemplo, el país caribeño presentó sólo tres jugadores en una serie ante Barbados por falta de recursos económicos. “Enfoqué el equipo a ver lo que si teníamos y no en lo que nos faltaba. Resolvimos todas nuestras carencias y competimos una serie muy buena y los chicos con la mejor actitud del año”, declaró a Ubitennis.es en aquel momento Yohny Romero, que fue el capitán de Copa Davis entre octubre de 2016 y noviembre del 2017.
El entrenador destacó el enorme sacrificio que realizan los tenistas para tener una carrera deportiva a nivel profesional. “Debemos estar muy orgullosos que todavía tenemos jugadores compitiendo en el tour profesional”, afirmó quien es el responsable de la Academia Yohny Romero. “Atreverse ya es un triunfo”, declaró el nacido en noviembre de 1978.
Más allá de todo, Contreras destaca el hecho de que Venezuela pueda contar con jugadores que defiendan a su país en certámenes continentales como la Copa Davis en la rama masculina y la Copa Billie Jean King a nivel WTA, así como en todas las categorías juveniles. “(La palabra) difícil no cabe para nosotros porque es lo que nos gusta y lo que hemos hecho todos estos años”, dice.
Partir, regresar y pensar en el futuro
Ricardo Rodríguez Pace es uno de los dos tenistas ranqueados en singles que tiene hoy en día Venezuela, junto al joven Brandon Pérez. En dobles, además de ellos dos, tiene como destacado a Luis David Martínez, que finalizó la temporada en el puesto 85 del ránking mundial y es un jugador consolidado en el circuito Challenger, alternando también a nivel ATP.
Rodríguez Pace cuenta que para comenzar su carrera deportiva en 2010 se tuvo que mudar a España debido a que vivir en el país y aspirar a competir afuera “era imposible”, según dice, por lo que le era más fácil salir de Venezuela y residir en el exterior. “No habían muchas opciones de vuelos comerciales para poder armar un calendario”, asegura.
Sin embargo, en 2023 tomó la decisión de regresar al país porque la situación del país ha mejorado un poco, habiendo incluso retornado profesionales de otros ámbitos, según se desprende de sus palabras. Ahora, por ejemplo, Venezuela cuenta con vuelos comerciales que le permiten elaborar un calendario desde su país. “Ahora tengo un equipo completamente venezolano y la calidad del trabajo que se hace es alta”, sostiene.
Hoy día la realidad del tenis venezolano dista de la que supo ser décadas atrás cuando tuvo entre los mejores cien del ránking mundial a jugadores como Jorge Andrew y Nicolás Pereira, el uruguayo nacionalizado venezolano que defendió al país caribeño en los noventa. De todas formas, Contreras se ilusiona con que su país tenga un resurgir en los próximos años. “Este año tuvimos el caso de Ignacio Parisca, que logró clasificar a los Grand Slam juniors y que se convierte en una promesa para el tenis venezolano”, dice. “Siempre tenemos buenas camadas en juniors”, destaca.
Esa es la gran apuesta del tenis en Venezuela. Encontrar esa promesa que vuelva a ilusionar tanto a la afición como a los dirigentes con pelear cosas importantes a nivel continental. El camino no será fácil por las circunstancias relatadas líneas arriba, pero es por lo que tanto luchan quienes tienen la responsabilidad de conducir el tenis en el país venezolano…
